El problema de los niños que no juegan

El problema de los niños que no juegan

El problema de los niños que no juegan

El juego en los niños es una fuente de aprendizaje. Los niños que no juegan pueden presentar graves problemas de adaptación. Su ausencia  o escasa presencia en sus actividades diarias puede ocasionar  efectos no deseados  en su autonomía  y desarrollo emocional. Al jugar el niño crea un nuevo mundo de experiencias. El niño que juega sanamente será un adulto bien adaptado y con un buen desempeño en la vida.Al contrario del niño que no juega le costará enfrentar las desaveniencias del día a día.

El problema de los niños que no juegan
El problema de los niños que no juegan

Extremos siempre son malos, niños que no juegan

En este artículo enfocaremos el lado opuesto de la situación. ¿Qué sucede cuando un niño no juega? ¿Qué efectos secundarios puede provocar en el niño el dejar de  jugar antes de tiempo?

La ausencia del juego en niños impacta negativamente sobre su futuro. A la inversa de jugar mucho, el niño que no juega corre el riesgo de culminar su infancia antes de tiempo. En consecuencia,  pueden padecer de dolencias propias de la adultez como cansancio, estrés, debilidad muscular y  falta de concentración.

Mala actitud ante su diario vivir

A través de estudios realizados, se comprueba en personas adultas que presentan poca imaginación y creatividad, timidez, baja autoestima, inmadurez emocional  la falta de juegos en su niñez. Aunque parezca algo poco importante, esto tiene mucho que ver con mal carácter, enojo prematuro, desajustes sociales, El juego te enseña a liberar estrés que evitan los colapsos  nerviosos o situaciones de mayor riesgo.

los niños que no juegan pueden crear ansiedad y estrés
Los niños que no juegan pueden crear ansiedad y estrés

Los padres saben la importancia del juego en la vida de los hijos. Deben ser los principales vigilantes de que sus horas de juego se respeten. Los niños son niños y no pueden crecer bajo el  plan de vida de un adulto. Por esto mismo, deben tener sus actividades propias para crecer en libertad formándose en valores y principios.

Por último, siendo el juego una preparación para la vida futura, procuremos que los mismos sean los indicados. Escoger para el pequeño los más acordes a su edad y sus inquietudes es acondicionarlo a que tenga una vida feliz.

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